(Diario de adolescencia) 20 de abril de 2015



Hoy he vuelto oficialmente a la vida de estudiante. Entre Semana Santa y el intercambio lingüístico, he contado con tres semanas sin pisar las aulas. Ahora, solo puedo esperar la llegada del verano para tener tiempo para escribir más ficción e ir como asistente a conferencias sobre arte y literatura.
Echo de menos esos días en que tenía tantísimo tiempo para leer y, sin embargo, lo desaprovechaba porque siempre fui un niño estúpido. Quisiera contarle un par de cosas al Xavier Sirés de hace un tiempo, aconsejarle de manera que sus errores fuesen más leves.

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