(Diario de adolescencia) 18 de septiembre de 2013



Sin saber un ápice de francés, pedí que me pusieran en el grupo avanzado, en el colegio. Ahora me siento como esos negros que llegan a mitad de curso y no entienden ni una sola palabra en castellano. Tal vez confié demasiado en mi facilidad para las lenguas.
Se habla de un viaje en marzo a París, para perfeccionar el idioma. ¡Sería tan maravilloso! Confieso que si pedí que me adelantaran de grupo era por esta razón: no puedo desaprovechar la oportunidad de conocer Montmartre en dos mil catorce.

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