(Diario de adolescencia) 17 de abril de 2014



Esta mañana he estado en el piso de un conocido. Teníamos que trabajar en una presentación bastante larga, así que nos hemos tirado toda la mañana entre estadísticas, fotografías viejas que encontrábamos en archivos virtuales y montones de información.
A las doce, hora en que suelo tomarme algo (Coca-Cola, zumo de naranja, lo que sea), le he pedido un respiro, así que he salido al balcón interior de su piso. Desde allí se veían los patios interiores de muchísimos edificios y otros balcones interiores. Toda la intimidad que uno pudiera tener quedaba descubierta, allí.
Me he puesto a mirar, casa por casa, qué ocurría en cada patio. De vez en cuando se veían personitas (estaba en un octavo o noveno piso, lejos) moviéndose: haciendo la colada, sentadas mientras leían el diario…

No hay comentarios:

Publicar un comentario