(Diario de adolescencia) 16 de marzo de 2015



Este último fin de semana he estado deshaciéndome de todo eso que guardaba en mi habitación y creía innecesario. Cajas, cables, gadgets, libros… Solo han sobrevivido, de libretas, las más recientes, y algunas que marcan mis primeros pasos como escritor (y lector).
Cada vez necesito menos para estar cómodo. De hecho, cuanto más tengo, más asfixiado me siento. Si tengo pocas pertinencias, me será más fácil olvidar un lugar para marcharme a otro. Todo esto favorecerá mi nomadismo. Además de solo desear cosas pequeñas, nada que pueda quedar una vez muera.

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