(Diario de adolescencia) 13 de mayo de 2015



En clase de francés, he visto una película del estilo que más me disgusta. Hay pocas cosas que pida al cine, pero, entre estas, está la de que tenga rigor ético. O, en otras palabras, que se ajuste al azar y la imprevisibilidad del comportamiento humano. Si he acabado por huir de cierto tipo de películas comerciales es porque su academicismo las lleva a seguir unas estructuras psicológicas que se acercan a la moraleja hasta un punto irritante.
Tampoco culpo a quienes hacen estas películas. Mientras exista un público que las vea, yo no tengo mucho a decir. Lo que me molesta es que casi todas usen esa benevolencia tan taquillera.

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