(Diario de adolescencia) 12 de febrero de 2015



Vicenç Villatoro da una conferencia sobre el «génesis de una novela» en Mataró. Aún no ha llegado. En la sala, debe de haber unas cincuenta personas que, en perfecto orden, se sientan en filas de butacas azules.
La conclusión a la que pretende llegar con una hora de discurso la deja clara antes de empezar, y yo, todavía hoy, el día después, pienso en ella. Desgrana la teoría de la novela, de su novela, de lo más esencial (¿por qué escribir?) hasta lo más superficial, que cree que son las circunstancias de la novela.
Quedé fascinado por la sencillez con la que Villatoro hablaba sobre las distintas capas de la novela. Aunque una señora del público intervino, al final de la conferencia, para comentar que había hecho que pareciera muy fácil algo tan complejo como una novela, por mi parte no pude dejar de darle la razón a Villatoro. No voy a negar que algunos escritores convierten sus proyectos en artilugios de la complicación, pero yo no ando por ese camino. Lo cotidiano es lo cotidiano y me interesa representarlo con unas gotas de simbolismo. También la elipsis, sí, es importante y quizá uno de los recursos que tengo más en cuenta a la hora de escribir.

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