(Microcuento) Trampantojo



La silueta del extraño se recortaba delante de una pared de mi habitación. ¿Su cara? Pálida, con cicatrices y ojos irritados. Estaba quieto, como yo. Le ordené que saliera. Cuando apunté con el dedo hacia la puerta, reprodujo el gesto. El espejo se extendía hasta las cuatro esquinas.

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