(Poema) Los soplos de Atenea me despeinaron



Al levantarse del suelo, con fiereza de leones,
la arena estallaba en la cara de los turistas,
que se quejaban y suplicaban a los dioses
el fin de aquel viento del demonio.

Atenea, amante lésbica la pasión más roja,
se reía de los estúpidos visitantes
que habían caído en la trampa del Acrópolis,
el nostre temple.

Atenea soplaba las velas del Partenón,
velas que se sostenían en el techo,
y con sus suspiros molestaba a los artistas
que allí montaban sus caballetes de patas largas
y retrataban el paisaje que, decepcionados, veían.

De un momento a otro, Atenea cambiaba su arquitectura,
y lo que antes eran brazos, ahora eran cálices,
y sus ojos, puros, se volvían esferas blancas
que volaban hacia el cielo abandonado y,
alineándose, sumaban calor, luz con luz.
Así nacía la luna, de las nalgas de la cara
de una diosa fea. 





Retrato de Verlaine por Eugène Carrière

7 comentarios:

  1. "Así nacía la Luna, de las nalgas de la cara de una diosa fea"... Estupendo broche, Sires... Me ha encantado tu poesía...

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  2. Mi más sincera enhorabuena por tus escritos, son muy buenos. Te leeré a menudo y sé que no me voy a quedar decepcionado.
    Y lo que es mejor, me alegra encontrar a otro escritor que componga poesías.

    Si quieres, pásate por mi blog a escuchar un dulce Blues.

    KIT

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  3. Estupendo blog Sires. Seguiré leyéndote seguro.
    Puedes pasarte por mi blog si quieres. Un abrazo.

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  4. Esto de poesía solo tiene la forma, y ni eso.

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  5. este es muy bueno, el recorrido del relato me gusta mucho

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