(Microcuento) Café matutino en un lugar muy floral



Una mesa de madera ennegrecida por la lluvia en medio del jardín. Encima de ella, un helado se deshacía y un café con leche descansaba. Enfrente de estos, nuestro protagonista, sentado en una silla, los observaba, con los ojos entrecerrados del dormilón que acaba de despertarse de un largo sueño.
Tras varios minutos embobado por el humo del café que ascendía hacia el cielo, cogió el postre y empezó a comerlo, estremeciéndose por lo frío que estaba.
Una vez hubo terminado el cucurucho de chocolate y vainilla, se vio obligado a agarrar la taza por la punta del anillo, ya que sino se habría quemado por lo caliente que aún estaba. El primer trago acarició cada uno de sus dientes, resfriados, y el segundo lo dejó reposar en su boca unos instantes, saboreándolo con mucho gusto. Antes de que se diera cuenta en la taza ya no quedaba ni una sola gota de café, solamente había un puñado de granitos marrones, de los cuales sus deliciosas almas volaron al ser preparada la bebida.
Y es así cómo el adorador del invierno y bebedor de café se descubrió viviendo el único momento de felicidad en un verano que ocupaba tres meses y pocas esperanzas.





HOMBRE LEYENDO UN LIBRO, de LEYENDECKER

2 comentarios:

  1. Me ha encantado el microcuento, enohorabuena !!

    ResponderEliminar