jueves, 25 de julio de 2013

(Microcuento) Paisajes con personas I



Desde la cima de una montaña veo, con prismáticos que formo con mis propias manos, una niña que apenas debe rozar los diez años paseando por la orilla del mar que tan cerca se encuentra.
Chapotea, desnuda, con la espuma que se forma en el espacio donde las olas se difuminan, como aquella que casi siempre se ve en la comisura de los labios de los ancianos y que se suelen enjugar con pañuelos de seda.
Mientras juega va recogiendo piedras bonitas y basura que halla en la húmeda arena. Sin darse cuenta, al tomar una pieza se le cae otra de entre los dedos. Parece una mocosa bastante torpe, sí, y sus trenzas tan mal peinadas la delatan como la hija de alguna mendiga que en esos momentos deambula por las calles de la ciudad de al lado, pidiendo a los transeúntes una moneda que pulirse en las bebidas que la arrastraron a ella y a su cría a la miseria. 





Obra de HUBERT ROBERT