(Poema) Ensayando una mueca gélida


Ensayando una mueca gélida y despiadada
Me di cuenta de la nulidad de las sonrisas,
De cómo vuelven al mundo más pedante y vulgar
Induciendo al vómito continuo a filósofos, poetas y genios.

La seriedad es un don consentido a pocos ariscos
Y se debe almacenar en un cofre hermético de naturalidad,
Descubriéndolo en el instante inadecuado y más brutal,
Suponiendo una espina para quienes te envuelven.

Frente al espejo fuerzo mi rostro a contraerse y entristecer,
A adoptar el semblante tétrico de un borracho decadente,
Y sin darme cuenta una de mis cejas se enarca, con rebeldía:
En un brío de segundo tomo una cuchilla y la rasuro, tajante. 

2 comentarios: