(Poema) Patética reverencia


Alzo mi puño al cielo,
Injuriando a los Dioses, todos.
Mi vástago ha nacido al alba,
Ahora nefasto poeta es.

Nadie quiere concebir al poeta,
Siempre es portador de horrores.
Inmortal y vivo desgraciado,
Alma trágica al final.

Hoy oculto mi hábito,
Niego escribir un solo verso,
Me arrodillo ante la hormiga audaz
Y brindo, servil, mi saludo. 

1 comentario:

  1. Cierto es
    que nadie
    como poeta quiere
    reconocerse.

    Pero,
    también lo es,
    que a todos alguna vez,
    un verso
    se nos ha escapado.

    Saludos

    J.

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