(Poema) Recuerdo abolido


Escarcha: por ella tu frente pigmentada.
Sí, rememoro la noche gélida de sábanas,
Fueron corazas ceñidas a mí,
Oculto bajo ellas estaba un servidor.

Contemplar tu torso, ¡horripilante!
Grotesco era tu genital benigno,
Tus babuchas humedecidas de calle,
Benévolo rostro para semejante fea.

Verte fue peor que un ataque bélico.
Dije estremecerme por el aura invernal.
Susurré deber entonces partir,
Y no hay retorno hacia ti. 

(Poema) El lúgubre pretérito, el vivaz presente, el incierto futuro


El lúgubre pretérito, el vivaz presente, el incierto futuro;
Solía vivir en cuando trazaba estas letras al claro confuso
O la realidad es la que vivo cuando estoy escribiendo ahora,
Todo presente ahora es pasado, pero futuro es el virginal eterno.

Los instantes son caprichosos y ordinarios a la vez
Siempre sostienen la excentricidad de los dementes
De vivir el presente cuando ahora ya es pasado,
O querer vivir el presente cuando ahora está siendo futuro.

 Uno se cuestiona, meditando, toda esta majadería,
Aboliendo una jornada más entre banalidades absolutas,
Pero, ¿qué importa si derrocho mis sinceros segundos?
¡En definitiva, el presente ahora es pasado, y pronto será futuro!

(Poema) Flores de otoño


Me dirás que no amas las flores de otoño,
Las que son despojo de las de primavera,
Que se enfundan en atavíos de colores decaídos
Y agrias saben al ser mordidas.

Una cría de mala gitana
Engulló mis queridas flores de otoño
En uno de sus paseos crepusculares,
¡Oh, valiente la niña desgraciada!

Infestada su frente estaba
De pústulas y brechas abiertas,
Y por sus diminutos senos se extendía
Una enorme plaga de bubones.

(Poema) Patética reverencia


Alzo mi puño al cielo,
Injuriando a los Dioses, todos.
Mi vástago ha nacido al alba,
Ahora nefasto poeta es.

Nadie quiere concebir al poeta,
Siempre es portador de horrores.
Inmortal y vivo desgraciado,
Alma trágica al final.

Hoy oculto mi hábito,
Niego escribir un solo verso,
Me arrodillo ante la hormiga audaz
Y brindo, servil, mi saludo. 

(Poema) Vaivén de tramas

Ya agoté todos los tomos,
Que guarnecían mi sacudida estantería.
Viví hazañas impensables, orgasmos celestinos,
Fui carne para perros, y vino para monarcas.

Me codeé con la realeza francesa,
Y fui sucia negra desnuda.
Ahora ya nada hay por pena
Para mi extenuada y estéril mente.

Pero mi sed no ha saciado al completo,
Y aún más quiero experimentar.
Deseo ver los muslos de una emperatriz,
Y también pervertir a un vulgar felino.

Un poeta solo rasguea sus grandes versos
Cuando las musas penetran en su alcoba
Y lo perfuman de la manera más delicada
Con el polvo de la divina y excelsa Belleza.

(Poema) Vine a llorar


Vine a llorar, una vez más,
A este jardín de flores muertas,
A este cementerio de naturaleza decadente,
Buscando cobijo para mis calcinados lloros.

Regresé a lamentarme por nada,
Apenas nada de nada hice,
Pero es la nada vano motivo
Del peor lamento y desasosiego.

Vine a surcar lagunas de lágrimas,
A sollozar a salud de los humanos,
Pues no hay raza más culpable
Que la que ha sido dotada de habla.