(Artículo) Detractores asfixiantes y demás tullidos de racionalidad. (II)



Quiero que conste en acta de que no me arrepiento de nada. No me arrepiento de haber podido sonar muy arrogante al decir que algunos no se merecían que les contestara. No me arrepiento de haber confesado ni mi sexualidad ni haber colgado imágenes mías con mi rostro ungido con maquillaje, porque me siento cómodo con ello. No me arrepiento de todas esas palabras enrevesadas que coloco tanto en mis poemas como en mi hablar diario, porque estoy siendo yo mismo, y camino por el camino adecuado. No me arrepiento de haber respondido a bocazas, anónimos, homófobos, resentidos y demás impresentables que no se merecían mi palabra. No me arrepiento de no parecer humilde, porque para vosotros no seré humilde, pero el muchacho que cada día al salir de casa le da una moneda a la mendiga tullida de Plaça Catalunya tampoco sois vosotros.
Postdata: Gracias a todos los que dicen admirarme y a los que me apoyan día a día, vosotros sois diamantes, y sois las personas que merecéis mi amor.

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