(Reseña) El Asesino Hipocondríaco, de Juan Jacinto Muñoz Rengel #reseña

Ayer por la noche alguien me alegró, sí, sí, vino a mi cama y me alegró, ¿sabéis quién fue? El Asesino Hipocondríaco, un libro de portada cautivadora y contenido altamente recomendable. Empecé mi lectura a las 23:00 y no salí de la cama, para ir al baño, hasta que no lo terminé, una hora y media después. Hizo que me sumergiera en su historia y me sintiera como un patoso asesino que no consigue dar un palo al agua. Antes de seguir con esta reseña, analicemos el título tal y como lo analicé yo al comprarlo.

asesino, na.
(Del ár. ḥaššāšīn, adictos al cáñamo indio).
1. adj. Que asesina. (Muy buena definición, señora Rae.)
hipocondríaco, ca o hipocondriaco, ca.
(Del gr. ὑποχονδριακός).
1. adj. Med. Perteneciente o relativo a la hipocondría. (Y aquí se vuelve a demostrar de qué pasta está hecha la Rae). 


Demostrada la genialidad de la Real Academia Española, sigo con mi crítica.

Creo que es una excepcional obra, y eso que la conocí por un anuncio en Facebook, y si está en esos anuncios no suele a ser nada sano. Lo único que puedo decir que no me gustó es que a veces se excede de vocabulario técnico y abusa de palabras que si no eres licenciado en X campo con tropecientos msters y más, y más, seguro que no entiendes. Señor Juan Jacinto Muñoz Rengel, ha creado usted una obra de arte digna de notoriedad, fama y positivas críticas. También debo señalar que te hace plantearte esos problemas que no tienes y podrías tener, todas esas enfermedades que alguien está sufriendo y nosotros tenemos la suerte de que no (o sí).