(Poema) Esposo Cadavérico


Un murmullo de brisa mece tu gruesa melena
Eternamente azabache, como tu alma.
En tiempos pasados surcamos las joviales praderías
Donde ahora solo encuentrase hostil hojarasca.

La palidez se ciñe a tus labios,
Y a tus mejillas, y a tus manos.
Pues estas últimas son el reflejo de la vida,
Un reflejo que termina por decolorarse.

De nada servirá el embellecedor cobalto de tus ojos
Cuando tu único deber sea cerrarlos.
Poco útiles serán los sedosos lirios
Para alguien que ya no puede olerlos.

El abatido cigarrillo consume
Sus moribundos suspiros en tus dedos,
Y cada vez que lo conducías a tu boca
Formabas ebrios aros con su humo galano.

Y vuelvo sobre mis pasos al contar sobre tu cabellera
Que parcialmente era lacia, pero ondulante en su cauce.
De la que cierta sensualidad hacía que me estremeciese
Siempre que dulcemente la acariciaba. 

(Poema) Sobre la plenitud de la pluma


La estilográfica que supura
Sangre negra por su tráquea
Y da nombre a la magnificencia
De todo presuntuoso poeta.

Baña su hocico en un pozo de tinta,
De tinta colérica y embriagada.
Luego atiza al papel en blanco,
Al temible y pulcro papel en blanco.

Tú, que tantas inspiraciones me valiste,
Fuiste la guinda del pastel de mis poemas
Y la más perfumada de mi reino literario,
De arabescos trazos te colmabas…

Cerqué el plumier idóneo, que pudiese
Ceñirse a tus curvas y a tus alas profanas,
Contigo solo cincelaba la poética más hereje,
El verso que se amarra al excelso Fausto.

Con nada más que tu única presencia
Podía terminar eminente y extasiado.
Si algún día todo el universo se derrumba
Solo a ti te requiero entre mis manos. 

(Poema) Ensayando una mueca gélida


Ensayando una mueca gélida y despiadada
Me di cuenta de la nulidad de las sonrisas,
De cómo vuelven al mundo más pedante y vulgar
Induciendo al vómito continuo a filósofos, poetas y genios.

La seriedad es un don consentido a pocos ariscos
Y se debe almacenar en un cofre hermético de naturalidad,
Descubriéndolo en el instante inadecuado y más brutal,
Suponiendo una espina para quienes te envuelven.

Frente al espejo fuerzo mi rostro a contraerse y entristecer,
A adoptar el semblante tétrico de un borracho decadente,
Y sin darme cuenta una de mis cejas se enarca, con rebeldía:
En un brío de segundo tomo una cuchilla y la rasuro, tajante. 

(Anotaciones y Fósforos) Noviembre de dos mil doce



I

La trascendencia del culo

¿Qué haría un juicioso dandi sin su trasero? Él es el verdadero núcleo de nuestra felicidad, sin su diminuta desembocadura no lograríamos desencadenarnos de lo que mordemos y engullimos, y más convencido estoy que esa aglomeración de sólidos en nuestro interior acabaría sumiéndonos en la más desmedida agonía.

II

Tez genuinamente bronceada, curtida bajo los soles mediterráneos.
Mirada arábica y angelical, aún así tan soberbia como la que más.

III

-Clavarle una aguja candente en el ojo.
- Dividir su piel con un cuchillo.
-Golpear su cráneo con un martillo.
-Agujerear la yema de sus dedos.
-Abofetear sus mejillas hasta que se enrojecieran
tanto como la sangre que corre por mis venas.

IV

La mayoría de internautas gafapastas que intentan labrarse una imagen de librepensadores en la red terminan siendo los primeros en asociar lo inaudito y extraño al lado maléfico. 

V

Haga lo que haga voy a ser condenado por masas, ¿porqué no, por lo menos, dar motivos a toda esa carroña para que deseen verme descabezado?

VI

En el largo plazo temporal en el que uno se detiene al meditar sobre la carencia de minutos y segundos para crear una gran obra en la brevedad de la vida, ya se podrían haber concebido dos, tres y hasta cuatro creaciones maestras.

VII

Los hombres verdaderos son mujeres con una venda y una prótesis.

VIII

Entre la vida y la muerte existe un instante de reflexión en el que el que va a sucumbir se pregunta -¿He aprovechado el tiempo?-.

IX

La literatura más soberbia y especial quedó estancada en los finales del siglo XIX.

X

Cuanto más pienso en el concepto de un ''intento de suicidio fallido'' más estúpido lo veo. 



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Anotaciones y fósforos es una recopilación de ideas, anotaciones, esbozos, meditaciones y pensamientos de publicación mensual en Inquietudes Malditas por Xavier Sirés.

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(Poema) Recuerdo abolido


Escarcha: por ella tu frente pigmentada.
Sí, rememoro la noche gélida de sábanas,
Fueron corazas ceñidas a mí,
Oculto bajo ellas estaba un servidor.

Contemplar tu torso, ¡horripilante!
Grotesco era tu genital benigno,
Tus babuchas humedecidas de calle,
Benévolo rostro para semejante fea.

Verte fue peor que un ataque bélico.
Dije estremecerme por el aura invernal.
Susurré deber entonces partir,
Y no hay retorno hacia ti. 

(Poema) El lúgubre pretérito, el vivaz presente, el incierto futuro


El lúgubre pretérito, el vivaz presente, el incierto futuro;
Solía vivir en cuando trazaba estas letras al claro confuso
O la realidad es la que vivo cuando estoy escribiendo ahora,
Todo presente ahora es pasado, pero futuro es el virginal eterno.

Los instantes son caprichosos y ordinarios a la vez
Siempre sostienen la excentricidad de los dementes
De vivir el presente cuando ahora ya es pasado,
O querer vivir el presente cuando ahora está siendo futuro.

 Uno se cuestiona, meditando, toda esta majadería,
Aboliendo una jornada más entre banalidades absolutas,
Pero, ¿qué importa si derrocho mis sinceros segundos?
¡En definitiva, el presente ahora es pasado, y pronto será futuro!

(Poema) Flores de otoño


Me dirás que no amas las flores de otoño,
Las que son despojo de las de primavera,
Que se enfundan en atavíos de colores decaídos
Y agrias saben al ser mordidas.

Una cría de mala gitana
Engulló mis queridas flores de otoño
En uno de sus paseos crepusculares,
¡Oh, valiente la niña desgraciada!

Infestada su frente estaba
De pústulas y brechas abiertas,
Y por sus diminutos senos se extendía
Una enorme plaga de bubones.

(Poema) Patética reverencia


Alzo mi puño al cielo,
Injuriando a los Dioses, todos.
Mi vástago ha nacido al alba,
Ahora nefasto poeta es.

Nadie quiere concebir al poeta,
Siempre es portador de horrores.
Inmortal y vivo desgraciado,
Alma trágica al final.

Hoy oculto mi hábito,
Niego escribir un solo verso,
Me arrodillo ante la hormiga audaz
Y brindo, servil, mi saludo. 

(Poema) Vaivén de tramas

Ya agoté todos los tomos,
Que guarnecían mi sacudida estantería.
Viví hazañas impensables, orgasmos celestinos,
Fui carne para perros, y vino para monarcas.

Me codeé con la realeza francesa,
Y fui sucia negra desnuda.
Ahora ya nada hay por pena
Para mi extenuada y estéril mente.

Pero mi sed no ha saciado al completo,
Y aún más quiero experimentar.
Deseo ver los muslos de una emperatriz,
Y también pervertir a un vulgar felino.

Un poeta solo rasguea sus grandes versos
Cuando las musas penetran en su alcoba
Y lo perfuman de la manera más delicada
Con el polvo de la divina y excelsa Belleza.

(Poema) Vine a llorar


Vine a llorar, una vez más,
A este jardín de flores muertas,
A este cementerio de naturaleza decadente,
Buscando cobijo para mis calcinados lloros.

Regresé a lamentarme por nada,
Apenas nada de nada hice,
Pero es la nada vano motivo
Del peor lamento y desasosiego.

Vine a surcar lagunas de lágrimas,
A sollozar a salud de los humanos,
Pues no hay raza más culpable
Que la que ha sido dotada de habla.


(Anotaciones y Fósforos) Octubre de dos mil doce



I

Las ideas son infinitas, la falta de estas es
una mera excusa para no poner manos a la obra.

II

Hay casos de docentes que se las dan de artistas por trabajar con las manos y saber trazar cinco esferas consecutivas, ¡malditos pedantes! ¡Lo único de bohemios que tienen son sus sueldos!
Piden que dé rienda suelta a mi imaginación (ésta es libre desde que tuve uso de la razón) y más tarde imponen absurdos criterios a seguir, es como ataviarse un corsé y no reprimir la barriga.

-Interprétese en singular.

III

Opta por no reír tanto, y guarda en tu bolsillo tus patéticas carcajadas, van a serte necesarias en un futuro próximo.

IV

Hoy he advertido más miradas hostiles por parte de maestros que de costumbre. Parece ser que no les agrada el arte de provocar, aunque poco se puede polemizar con mis mocosos compañeros de celda.

V

La historia del cristianismo es la ética contada a párvulos.

VI

Sería gracioso ver desfilar a una prostituta por una iglesia, deduzco que sus confesiones serían muy orales.

VII

Hay dos suertes de travestidos: los artísticos y los enfermos.

VIII

Una decena de personas me han saludado por la calle esta mañana, y la mitad de estas me era completamente desconocida.

IX

Comparo la literatura de excelente calidad con las matemáticas y el orgasmo: debe suponer un reto para el lector, un problema que necesita una solución, como en el cálculo se ha de meditar sobre las cifras planteadas, ninguna en vana posición. A la vez también debe ser tan placentero o aún más que el orgasmo, que haga al lector estremecerse de gozo.

X

La felicidad consiste en desentenderse de la melancolía, el desasosiego y la ira.

XI

Los ‘intentos de suicidio’ no existen si uno realmente quiere matarse.  

XII

Los principios del holgazán se basan en desperdiciar el valioso tiempo.

XIII

Crear cosas bellas no debería ser el propósito de todo artista, sino su obligación.



XIV

El silencio lo componen las palabras que no tuvieron lugar en este mundo.

XV

Cuando el crío atiza a otro crío dicen que es un crío.
Cuando el hombre atiza a otro hombre dicen que es impulsivo.
Cuando el anciano atiza a otro anciano dicen que es patético.

XVI

Hoy, organizando unos archivadores de escritos, he encontrado el artículo de mi bitácora; ‘SÁBADO EXTRAORDINARIO DE MI VIDA’. ¿Cómo pude llegar a sufrir tanto por un orificio tan diminuto como es el de la oreja?

XVII

La cosmética ocasionalmente ayuda a exaltar la fealdad de las damas imperfectas, llegando hasta el mismo extremo del mamarrachismo.

XVIII

Creces hasta los treinta años, y en algún instante de tu tercera década de vida te das cuenta de que has empezado a envejecer.

XIX

Me saca de quicio de algunos obesos llamen ‘gordinflones’ a otros obesos.

XX

Si con mis poemas no puedo escandalizar no voy ni a desperdiciar más tiempo en escribirlos.

XXI

Todo lo que se había de decir ya se ha dicho. Sin embargo, el menester de nuestra generación consiste en repetirlo, porque en aquella época habían muchísimos sordos sueltos.

XXII

No estoy seguro de si hoy he visto a una mujer o a un travestido.

XXIII

Nunca llegaré a comprender porqué se valora tanto la naturalidad.
¿Es que acaso la tensión no es tan, o más, admirable?

XXIV

Crear cosas bellas no debería ser el propósito de todo artista, debería ser su obligación.

XXV

¿Qué es el dandi? Es todo lo opuesto a lo que hoy se muestra en la televisión. 


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Anotaciones y fósforos es una recopilación de ideas, anotaciones, esbozos, meditaciones y pensamientos de publicación mensual en Inquietudes Malditas por Xavier Sirés.

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(Poema) El gato sigiloso


Cabizbajo a perpetuidad.
Él parece lamentarse en profundo
Por esta vida de graves tragedias
Y eterno silencio, enigmático si mas no.

Sus ojos desvelan melancolía,
¿Cuál debo ser su gran desdicha?
Y, a cámara lenta, suspira y teme
Que la llama de su alma sucumba.

Su paso era a duras penas apreciable,
Solo un áspero taconeo de garras en mármol.
Ni vocales ni consonantes recitaba,
Era el gato sigiloso del que nunca se habla.

(Anotaciones y Fósforos) Septiembre de dos mil doce



I

Belleza=Desgracia
Fealdad=Gloria

Jehová no desfigura un rostro sin
atribuirle, antes o después, un
buen puñado de suerte.

II

El adelgazamiento consiste
en el despellejamiento de un
abrigo de carne.
Es la desnudez del peso.
Y, por lo tanto, si ella
implica la desnudez, al deshacerse del abrigo,
también es aún más obscena que
la obesidad.

¡Indecentes escuálidos, horrorizaros!

III

Los humanos hallamos
voluptuosidad en los fuegos
artificiales, en los incendios
y en la luz de los candiles
porque sabemos que son
dolorosos al ser tocados, y al contemplar
su impotencia delante de nosotros,
la nulidad de los abusones
frente sus víctimas, allí, se encuentra
el verdadero placer.

IV

Veo desfilar damas con radiantes
vestidos que nunca yo me podría ataviar.
No por temor al escándalo, sino
por ineludible protocolo.

V

Religión: dandismo baudeleriano.
Dios monoteísta: Charles Baudelaire.
Ilustres profetas:
-S. Mallarmé
-A. Rimbaud
-P. Verlaine
-Villiers de L'Isle-Adam


Religión secundaria: ?
Dios monoteísta: Bukowsky
No tan ilustres profetas: ?

VI

La heterosexualidad es natural porque
un rompecabezas no se compone de
piezas idénticas.
La homosexualidad es natural porque
en el juego del emparejado se deben
cercar las dos láminas con mismo grabado,
no con distinto.
La bisexualidad es natural porque un
híbrido reúne cualidades de los elementos
de los que ha sido compuesto, y si
estos dos ostentan la naturalidad,
el término intermedio, a priori, también lo tiene
que poseer, ¡por pura evidencia!

VII

-Si cinco personas te odian, y a otras cinco personas les repugnas, algo estás haciendo mal.
-Si cinco personas te detestan, y cinco personas te adoran, estás yendo en la dirección correcta.
-Si cinco personas te aman, y cinco personas te elogian, algo estás haciendo verdaderamente mal.

VIII

El mayor drama de un escritor
del siglo XXI es escribir para
el lector del siglo XIX.

IX

Puedes nacer en la miseria y morir adinerado,
O bien nacer fausto y morir entre ratas y cucarachas.


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Anotaciones y fósforos es una recopilación de ideas, anotaciones, esbozos, meditaciones y pensamientos de publicación mensual en Inquietudes Malditas por Xavier Sirés.

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(Cuento breve) El doble talante

La biblioteca pública solía estar transitada los sábados de buena mañana, sobre todo en la sección de ordenadores, donde ejércitos invencibles de estos franqueaban una docena de hileras pobladas por teclados, auriculares y pantallas.
Un hombre que debía rozar la cincuentena de edad, con ojos de apagado color, cabello oscuro con brotes cenicientos y varias cicatrices por todo el rostro, se encontraba sentado frente a un ordenador cualquiera, observando fijamente la pantalla. En ella se dibujaban cuerpos desnudos desbordantemente voluptuosos formando insinuantes ademanes con sus curvas. Unos senos por aquí, un genital por allá, todo era público en ese escenario. 
El demente señor se mostraba complacido delante de esa procesión de imágenes explícitas conforme las iba descargando una a una en un dispositivo de almacenamiento. En cuanto terminó la ruda labor se levantó de su silla y se retiró. Más tarde, un estudiante ocupó su lugar.
La tarde del mismo día había surgido radiante, regocijante de ambiente primaveral, y aparentemente serena. En la biblioteca no había tanta gente como por la mañana, pero aún así la cantidad era considerable.
Ante uno de los ordenadores una chiquilla manejaba el teclado y el ratón con destreza, cercando por la red en busca de contenido multimedia infantil que piratear a su videoconsola. A su lado, un hombre que debía rozar la cincuentena de edad, con ojos de apagado color, cabello oscuro con brotes cenicientos y varias cicatrices por todo el rostro le decía –Date prisa, hijita mía, ya sabes que a las siete tienes clase de piano-. 

(Relato) Trilogía de Cuentos Macabros - Cuento Para Madres Infames


Safo descansaba su delicado cuerpo encima del sofá granate, en el salón. La noche anterior había dado a luz y ahora estaba más que exhausta.
La dulce chiquilla que había concebido era dotada de exuberante hermosura. Los cabellos que asomaban de su aún frágil cabeza eran de un cándido color y sus ojos inmensas lagunas verdosas.
Encima del regazo de Safo reposaba la minúscula niñita, sumida en un plácido sueño.
La criada, y ahora también nodriza, que había ayudado a Safo durante su embarazo y parto acababa de irse a su propio hogar, a alimentar a sus seis hijos a merced de un mísero sueldo.
Safo abrió los ojos pocos minutos después. Se encontraba famélica, entonces se percató en que ya hacía media jornada que no comía nada.
Metió el cuerpecito de la cría en su cuna y se dirigió a la cocina.
Al ver que no había nada de nada rememoró el instante en que la sirvienta le había advertido que habían agotado todos los víveres y que ya se encargaría al día siguiente de ir a comprar.
Decidió buscar alguna alternativa, y la halló.
Tomó la infanta entre sus brazos y acercando un afilado cuchillo de carnicero a esta la degolló. Luego la desmembró. Luego introdujo los pedazos en una sartén. Luego lo cocinó. Luego lo roció con varias esencias. Luego lo devoró.
A la mañana siguiente le contó lo sucedido a la sirvienta en cuanto llegó. Los ojos para aquel entonces ya desorbitados de esta le hicieron pensar en que algo había estado mal en su proceder.
Esta echó a correr y pocos segundos después un portazo se oyó.
Al cabo de un cuarto de hora seis policías hicieron acto de presencia en la estancia.
Safo no lloró cuando la detenían.
Al sentenciar frente al juez expuso que no creía haber hecho atrocidad alguna, que encontraba injusto que la fueran a enchironar por el mero hecho de querer solventar su hambre feroz. Nunca se arrepintió.



Relato perteneciente a la Trilogía de Cuentos Macabros publicado en la bitácora ‘Inquietudes Malditas’ en el mes de septiembre de dos mil doce, por Xavier Sirés. 


(Relato) Trilogía de Cuentos Macabros - Cuento Para Viudos Infieles


Mi esposo era un bondadoso hombre; asistía conmigo a la capilla del pueblo cada domingo por la mañana, me sonsacaba una sonrisa cuando más la necesitaba, me era fiel además de servil y también era conocido de muchos, pero amigo de pocos. ¡Quién iba a decir que mi fallecimiento lo tocaría de tal modo!
Desde lo más lindo del cielo yo lo contemplaba con ojo de halcón, examinando cada huella de sus pasos y cada ademán que gesticulaba.
Lo que pocas noches más tarde de mi funeral vi desde lo más alto me encolerizó de sobremanera.
Parecía ser que el hombre de ilustre reputación e inmenso corazón necesitaba aliviar tensiones acumuladas.
Con mirada de desbordante hostilidad contemplé cómo entraba por el pórtico enmohecido de un local en pésimo estado en cuya parte superior la palabra ‘Meublé’ rezaba. Luces fosforescentes rosas y tipografía retorcida incluida.
Tuve unas ganas, difícilmente refrenables, de soplar con todos mis esfuerzos hacia la tierra y que el tiempo se llevara todos los escombros que allí se hallaban hacia el horizonte.
Pero no, sabía que no podría abusar de un Poder Celestial. Así que permanecí errática, sin pestañear ni pensar en mover un solo dedo. Iba cociendo en mi mente la tortura ideal.
Tal vez esta supondría mi destierro del Hogar de las Buenas Almas, pero el pacífico y satisfecho estado en el que me encontraría era una tentación indomable.
 Cuando mi marido regresó a la casa que hasta hacía bien poco yo también habitaba se echó de inmediato en la cama en que tantos bonitos recuerdos compartíamos, y que ahora se esforzaba en despedazar.
Mandé a cinco polillas azulinas desde el cielo a la alcoba, susurrándoles su temible misión al oído.
Penetraron por la ventana y empezaron a deambular en círculos por la sala. Minutos después, se desprendieron de las alturas y cayeron en picado sobre el cuerpo desnudo, y sumido en un plácido sueño, de mi marido. Por si aún no lo habíais deducido, los pijamas y demás variantes de atavíos para descansar nunca le habían agradado, así que dormía tal y como vino al mundo.
Tardaron un rato en encontrar sus genitales, y, a continuación, se encargaron de que estos desaparecieran a base de pequeños mordiscos que daban.
A la mañana siguiente el potente canto del gallo del corral de su vecino interrumpió sus fantasías.
Se levantó y se preparó un copioso desayuno del que no tardó ni una milésima de segundo en dar cuenta.
Al sentir la llamada de la naturaleza se dirigió, con la lentitud habitual en sus pasos, hacia el único aseo de la casa. Al levantar la cubierta de plástica del retrete y bostezar repetidas veces antes de proceder intentó tomar con la mano derecha algo que ya no existía.
Bajó la mirada y el horror lo paralizó, privándolo de todos menos de articular un ensordecedor y molesto grito de terror.
Unas frenéticas risas se oyeron a la lejanía, cualquiera diría que provenían del cielo.



Relato perteneciente a la Trilogía de Cuentos Macabros publicado en la bitácora ‘Inquietudes Malditas’ en el mes de septiembre de dos mil doce, por Xavier Sirés.

(Relato) Trilogía de Cuentos Macabros - Cuento Para Perturbar A La Aristocracia Aburrida


La noble estirpe a la cual pertenezco, o mejor dicho; pertenecía, acaba de abandonarme frente un maldito orfanato de mala muerte.
La encargada de hacer los honores fue mi benigna nodriza, quien parecía haber caído del cielo y me había despedido con lágrimas en los ojos y horror en el corazón. Ella fue la única que se atrevió a protestar cuando mi ‘madre’ anunció que debía desaparecer lo antes posible. Ni siquiera mi padre, el único del que mantenía la misma sangre, se atrevió a cuestionar la sentencia tan absoluta.
Las dos hijas gemelas de la familia, mis supuestas hermanas, me apodaron ‘la bastarda del diablo’, por las terribles condiciones en el que llegué a su casa y por el rojo de mi cabello, la mera herencia que me dejó mi verdadera madre, Mina, una joven ramera conocida por haber engendrado a la indeseada hija de uno de los hombres más poderosos de la Rosa de Fuego, y por haber aparecido muerta la mañana siguiente de dar a luz.
Dijeron que fue disparada por un demente cuando volvía de madrugada al mugriento hostal donde se alojaba. Nunca llegué a creerlo.
Cuando la puerta del orfanato se abrió yo contaba con un año de vida y numerosos intentos de acabar conmigo, a manos de sicarios de pacotilla, a mis espaldas.
Ese corto tiempo que había pasado con la gente de mi padre me había demostrado que allí estorbaba y que lo único que hacía era ensuciar la reputación familiar. Era la mancha imborrable del diamante.
Detrás de la puerta de madera barnizada apareció un aparentemente misericordioso cura que se llevó la mano a la frente al verme dentro de un cesto mientras balbuceaba algunas blasfemias al azar.
Cogió el cesto por las asas y me condujo al interior de la estancia. Era un orfanato muy acogedor, reinaba un silencio imperante así que deduje que los demás desdichados a esas horas debían estar durmiendo.
-No puedo hacerme cargo de ti, ricura.- me dijo fingiendo una sonrisa y tomando un pequeño frasco con una extraña sustancia ámbar en su interior. Lo ungió sobre un esparadrapo.
Yo contemplaba la escena expectante y con asombro, aunque lo disimulaba con los ojos entrecerrados.
Vi como dirigía el esparadrapo hacia mí, vi como lo colocaba sobre mi rostro y yo lo olisqueaba. Vi cómo el mundo se desvanecía a mi alrededor, y no vi nada más.
A la mañana siguiente el miserable eclesiástico preparó una hoguera en el patio del orfanato y dejó que mi cadáver se consumiera entre las llamas, desprendiendo un fétido hedor que supo amagar rociando las cenizas con amoníaco al terminar el ritual. Hacía todo con maestría, con mano experta, así que sospeché que no era la primera infanta que era pasto de las llamas en aquel macabro espectáculo.
Sonrío para mis adentros, si aún se puede considerar que existen estos; he logrado existir.



Relato perteneciente a la Trilogía de Cuentos Macabros. Publicado en la bitácora ‘Inquietudes Malditas’ en el mes de septiembre de dos mil doce, por Xavier Sirés. 

Al buen lector

Querido lector, le escribo desde una Rosa de Fuego que ha amanecido soleada y así persiste. Hacía tiempo ya que no dedicaba ni un mero vistazo a mi propia bitácora, la cual ha ido aumentando considerablemente el número de seguidores, sin duda alguna. Le escribo por un motivo bastante importante para uno, y es que si no lo fuera no les escribiría, ¡que me peguen un tiro si miento!. Necesito su ayuda, lector, su ayuda. Los últimos meses he estado trabajando en mi próximo libro poético, y ayer acabé de fulminarlo, ahora solo pienso en publicarlo. Podría publicarlo en la red, como tantas otras veces he hecho, y he obtenido buenos resultados, pero considero de que ya es el momento de pasar al siguiente nivel, evolucionar en este mundo de locos y letras. Necesitaría su colaboración en convencer a la editorial Cuadernos del Laberinto para que publicaran susodicho libro, el cual tendría pocas páginas, más o menos quince, y su precio oscilaría los tres euros. Usted puede hacerlo como se le antoje; enviándoles un email, llamándoles a su teléfono, pidiendo de rodillas frente las oficinas, como quiera, siempre que esté dispuesto, no se vea ahora forzado a hacerlo. Eso si, el mensaje debe ser claro y entenedor ''Queremos la publicación de Lágrimas de Ceniza''. Agradezco la ayuda de las personas que ya ayer empezaron a hacer avances en el intento. Les dejo a continuación la página web de la editorial a través de la cual pueden enviarles sus peticiones. ¡Gracias de antemano, señores y señoras!
http://www.cuadernosdelaberinto.com/

Correo electrónico: editorial@cuadernosdelaberinto.com
Teléfono: (+34) 91 309 31 17

Ellas tienen el poder

Cuando asumía alrededor de ocho años albergué una experiencia que sé a ciencia cierta que nunca lograré olvidar, y la cual estableció determinadas ideas en mi ser. 
El hecho acaeció una serena mañana de invierno, yo acompañaba a mi madre a comprar en el mercado del pueblo en el que resido como hacía cada sábado. La asistencia a susodicho lugar se manifestaba con monotonía y ordinariez, siempre se desempeñaba el mismo ritual; primero ir a la pescadería, luego a la carnicería, y más tarde al puesto de la amable muchacha veinteañera quien vendía las mejores manzanas jamás catadas por mi exigente paladar. Al salir del recinto mi madre me avisó de que ella tenía que marcharse a trabajar, y que me encargara de llevar las bolsas con las obtenciones a nuestra morada. La despedí con un dulce beso en la mejilla. Iba ascendiendo apresuradamente por un angosto callejón desierto cuando divisé una mujer enfundada en un vestido rojo que se asomaba por la parte superior de la calle. Era una mujer que debía rondar los treinta años, con los labios pintarrajeados de mala manera con un rojo pasión y los ojos más enrojecidos que jamás he visto. Empezó a descender en dirección a mí. Cuando más o menos estábamos a la misma altura se interpuso en mi camino. Se descordó la parte trasera de su traje y dejó al descubierto unos senos con pezones desbordantemente irritados, entonces sentenció -Ellas tienen el poder, idiota.-. Eché a correr calle abajo. Desde entonces he sabido que ellas asumían el poder.

Infrahedores

Durante ese extenso intervalo de tiempo denominado invierno acostumbro a ser una persona de lo más propensa al resfriado, mejor dicho, prácticamente estoy resfriado durante toda esta estación, lo que me condiciona que mis fosas nasales queden opacadas por una opulencia de sustancias viscosas de origen biológico
y me veo obligado a respirar por la boca (esto me propina ser una persona muy enfermiza ya que toda bacteria tiene campo libre por mi garganta para infectar mi organismo). Total, parecía que hoy iba a ser el día en el que me librase de este jodido lastre por un tiempo. Salí de mi morada con una sonrisa de pómulo a pómulo, casi siniestra. Preparé mi nariz pocos segundos y a continuación dejé que las olores del mundo inundaran mi sistema olfativo. Cuál fue mi sorpresa cuando al intentar saborear esas exquisitas olores advertí en que no eran tan exquisitas, eran unas desdichas hedores a inmunda alcantarilla, a rata, a estiércol, a excremento, a algo jodidamente repulsivo. Seguí andando con la esperanza de que unos pasos más adelante ''eso'' cesara y que una fragancia de flores me asfixiara, pero no fue así, el hedor siguió hasta mi llegada al recinto hacia el cual me dirigía. Todo esto me recordó a esa primera escena de la película, y también novela (por cierto, muy buena), ''El Perfume'' en la que la fetidez de un sucio mercado parisino en la Edad Media perturbaba al recién nacido protagonista. Y mi pregunta es -¿A fecha de once de abril de 2012, es normal que las calles despidan un tufo asemejado al de un mercado de 1491?-. En fin, las cosas van mal.

(Reseña) Cuando lo cutre se vuelve objeto de culto

Podríamos poner decenas de ejemplos de películas, o novelas, o lo que sea, que a pesar de la austeridad de su imagen se han vuelto objeto de culto, gracias a la suerte, mayoritariamente. Sí, podríamos poner decenas de ejemplos, pero el ejemplo más palpable se ve en The Rocky Horror Picture Show, un film setentero sobre una pareja que tras pinchar una rueda con su coche se ven obligados a buscar cobijos, debido a las condiciones en las que se ven sumidas (es de noche, y llueve, lo típico), total, que encuentran refugio en un mugriento castillo en el que da la casualidad que viven unos travestís emigrados de un planeta de cuyo nombre no quiero acordarme. Y, sí, ya por esta breve introducción que os he dado (y en el caso de que os dignáis a verla, preámbulo), ya podéis empezar a padecer los síntomas de entrever lo despilfarrado de todo esto, pero parece ser que en los años setenta, una sociedad americana recién sumergida en el glam rock lo vio como algo más que como un mugriento film que dejar arrinconado en una estantería para toda la eternidad. Y es que, yo, señor Xavier Sirés, me declaro, igual que miles de demás personas, admirador incondicional de este jodido film, una prueba de cómo la locura se llega a contagiar. ¡Vedlo antes de que os arrepintáis de no haberlo hecho! ¡Vedlo!

(Reseña) La Gran Depresión. Contraste humorístico entre negativo y positivo.

¿Qué sucede cuando dos mujeres tan idénticas pero a la vez tan diferentes se unen? La Gran Depresión. Esta obra teatral, acontecida a manos de la gran Bibiana Fernández y la maja Loles León, me ha cautivado desde el primer momento, cuando Marta (Bibi) provoca un intento de suicidio tras su quinto desastre matrimonial y su incondicional amiga a la que había dejado de lado desde hacía ocho años, Manuela (Loles), sale a su rescate, hasta la última milésima de segundo. Una graciosa obra que, a pesar de no salir del típico marco de 'obra de humor', logra entretener al público. No es una obra diez, como podría ser el musical de Chicago, pero sí una de siete, que ya es mucho para una obra de este estilo.

Golpe de remo

Señores y señoras, la educación actual… cae. ¿El lastre que la empuja hacia el abismo? Lo poco estrictos que son los profesores actuales. No digo que en todo colegio pase, pero lo estuve comentando con unos conocidos y coincidimos todos en que algunos alumnos se exceden de… ‘chulillos’, y no es que estén los tiempos como para tomarse todo a cachondeo. ¿Son estos chicos que agreden verbalmente a los profesores los que tienes que sacar de la crisis el país? (Y, sí, muchos diréis –Eh, si tu mismo eres uno de estos niñatos- y yo diré –En efecto, solo que yo presento respeto hacia los profesores-.).  El otro día, en clase de inglés optativo, estábamos viendo ‘High School Musical’ (No sé cómo pude soportar una hora viendo esa basur… cosa) y salió la aula de castigados del tal instituto donde asistían los protagonistas. El profesor pulsó el ‘Pause’ y expuso –Esto es una clase de castigo americana. Muchas veces he propuesto que aquí lo hiciéramos, pero nunca llega a llevarse a cabo-, yo quedé fascinado por la idea, ¿porqué no? Todas esas personas que no se comportan no traen más que problemas, y harían mucho mejor fuera de clase. Mis conjeturas se demostraron a la mañana siguiente, concretamente en clase de catalán. El profesor nos estaba explicando los matices, y otros, de la poesía mientras los típicos chicos (y alguna chica) hablaban y reían a no más poder, hasta tal extremo de llegar a interrumpir la clase. El profesor, quien estaba escribiendo en la pizarra, se giró. Los miró. Dio un golpe a su mesa. Gritó. Ellos rieron. Y así durante media hora. Media dichosa hora. Yo, interesado por el tema de la poesía, quedé fastidiado y tuve que pedirle los apuntes a compañeros de otras clases, ya que el profesor se negó a proseguir con la clase. ¿Creéis que es justo? ¿Creéis que es justo que mientras algunos nos esforzamos en aprender y labrar un futuro haya otros que se empeñan en interrumpir el seguimiento de la clase? Solo logran hacer menguar el rendimiento escolar. Solo diré algo; lo estricto está infravalorado. 

(Reseña) ''El Perfume'', de Patrick Süskind

¿Se puede hacer una reseña de un libro tan perfecto? Mi respuesta es que no,  pero se podría elogiarlo un poco, así que si has venido aquí buscando una reseña de ''El Perfume'' ya puedes ir saliendo de la página, pues ese libro solo merece elogios y más elogios.
A pesar del mal funcionamiento de mi ebook, quien se niega a pasar las páginas hasta trascurridos treinta segundos de pulsar el botón de 'Siguiente', lo disfruté tanto como pude. Es una historia apasionante, separada en tres partes que siempre mantienen cierta relación. El final fue lo que más me impactó, y la idea en si es... extraordinaria. Es impresionante como en el desenlace Patrick Süskind logra relacionar una cosa con la otra y hacer que toda acción acontecida no haya sido sucedida en vano. Sencillamente sublime.

(Reseña) ''Veronika decide morir'', de Paulo Coelho.

Anoche deleité mi afán literario con la lectura de ''Veronika decide morir'', una novela en la que el lector se sumerge en las aguas de la locura y puede llegar a plantearse algunos factores de su existencia tras la lectura. Es un libro que puede llegar a cambiarte la vida, encaminarte hacia la demencia.
La historia narra un acontecimiento importante en la vida de Veronika, una joven suicida que anhela su muerte. Tras un intento fallido de suicidio es conducida a Villete, un siniestro sanatorio para lunáticos. Cuando despierta, tras un intento de no despertar nunca más, se encuentra en el dicho lugar. Allí, le indican que le quedan pocos días de vida, aunque a ella le habría encantado haber muerto ya. Durante su estancia en el manicomio descubrirá sus motivos para vivir, además de entablar amistad con algunos locos que realmente no están locos, pero la sociedad los ha rechazado y tomado como tal.
Este maldito libro me ha colmado dos días con perturbación, felicidad, tristeza, suspense, y ante todo atracción. Una atracción que enfundaba la novela en mí y me provocaba unas ansias incontrolables de leer, leer y leer. Un libro único.

(Reseña) El Asesino Hipocondríaco, de Juan Jacinto Muñoz Rengel #reseña

Ayer por la noche alguien me alegró, sí, sí, vino a mi cama y me alegró, ¿sabéis quién fue? El Asesino Hipocondríaco, un libro de portada cautivadora y contenido altamente recomendable. Empecé mi lectura a las 23:00 y no salí de la cama, para ir al baño, hasta que no lo terminé, una hora y media después. Hizo que me sumergiera en su historia y me sintiera como un patoso asesino que no consigue dar un palo al agua. Antes de seguir con esta reseña, analicemos el título tal y como lo analicé yo al comprarlo.

asesino, na.
(Del ár. ḥaššāšīn, adictos al cáñamo indio).
1. adj. Que asesina. (Muy buena definición, señora Rae.)
hipocondríaco, ca o hipocondriaco, ca.
(Del gr. ὑποχονδριακός).
1. adj. Med. Perteneciente o relativo a la hipocondría. (Y aquí se vuelve a demostrar de qué pasta está hecha la Rae). 


Demostrada la genialidad de la Real Academia Española, sigo con mi crítica.

Creo que es una excepcional obra, y eso que la conocí por un anuncio en Facebook, y si está en esos anuncios no suele a ser nada sano. Lo único que puedo decir que no me gustó es que a veces se excede de vocabulario técnico y abusa de palabras que si no eres licenciado en X campo con tropecientos msters y más, y más, seguro que no entiendes. Señor Juan Jacinto Muñoz Rengel, ha creado usted una obra de arte digna de notoriedad, fama y positivas críticas. También debo señalar que te hace plantearte esos problemas que no tienes y podrías tener, todas esas enfermedades que alguien está sufriendo y nosotros tenemos la suerte de que no (o sí).